...aquel día de finales de febrero, un día gris y gélido, con una ciudad vacía y triste, pero ella debía hacer algo, era sábado, era su cumpleaños, durante meses había hablado con sus amigas que por fin podría salir, que sería una gran fiesta, pero realmente aquella noche estaba totalmente desencantada, desmotivada, desganada, había intentado convencer a todas las personas que apreciaba y poco más que la mitad iban a ir a su cumpleaños, entre los que fallaban a su cumpleaños estaba aquel compañero de clase que tanto le gustaba, no parecía tener nada especial, ni tan siquiera tenían una gran relación, pero por algo que desconocía le gustaba, de todos modos con él o sin él debía hacer la celebración, se lo prometió a sus amigas, y durante mucho tiempo había negociado con sus padres que le dejaran salir, eso sí, tendría que cumplir una condición, debería salir con su primo, no era un gran problema, ya que seguramente él se iría con sus amigos y la dejaría a ella y su fiesta, él tenía una fama de responsable dentro de la familia que para nada correspondía con su imagen real, quizás no fuera su culpa del todo, sino de sus amigos, pero la verdad es que ella sabía cosas que si alguna vez contara la tomarían por mentirosa, más de una vez le había encubierto, como aquella vez que no apareció por casa hasta las 2 del mediodía, aquel día él estaba inconsciente, en un hospital recibiendo un lavado de estómago, pero ella mintió por él, reconoció que había sido por su culpa, se lo había encontrado muy pronto, por la mañana cuando iba a su partido de cada domingo, al encuentro con su equipo y que le había pedido que fuera con ella, que necesitaba que alguien las animara desde la banda, pequeñas mentiras para mantener su intachable historial, por eso no le costó aceptar esa condición, al fin y al cabo sus amigas solían hablar de lo guapo que era tal o cual amigo de mi primo, así que a ellas tampoco les molestaría, a eso de las 9 pasaría con su coche a buscarla para ir a la ciudad, ella vivía en las afueras, en una lujosa urbanización, así que empezó a arreglarse, a ponerse su ropa favorita, la minifalda blanca con flecos y un top rosa que resaltaba su piel morena, estaba acabando de arreglarse su recogido de cabello cuando oyó la voz de su primo hablando con su madre, decidió ponerse su perfume favorita, aquel que le regalaron en navidades, rápidamente y coger un abrigo blanco, para empezar a bajar las escaleras de su casa y ver que su primo está vez no había venido solo...
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